viernes 16 de mayo de 2008

L'opération de Richard

A Maxi, con lujo de detalles:

Una vez más Richard me sorprendió...

Aquel lunes que falté me comentaron que el profesor Zambrano había pasado una planilla para ver quiénes querían ir a presenciar una operación del dedo índice que él mismo realizaría en la Clínica y Maternidad Suizo Argentina. Se anotaron varios, no sé exactamente el número, pero viendo que a la clase siguiente ni se habló del tema, pensé que irían ese x número y punto final.
Pasaron las clases y Ricardo nos informó que de esos x que se habían anotado, debíamos elegir a uno sólo para presenciar la operación, puesto que no iban a entrar los x en la sala de operaciones, de apróximadamente 5 x 3 m. Nadie parecía ofrecerse y pasaron las clases hasta que hoy nos recordó que a las 5:45 se iban a encontrar en la puerta de la Suizo con un alumno más de la tarde (también elegido por sus compañeros) para ver, finalmente, una operación de tendinitis. Terminó la clase, y como nadie dijo una palabra, me acerqué y le pregunté: "Profesor, ¿eligieron a quién va a ir a ver la operación?" "No, no. Andá a pelearte con los demás y me vienen y me dicen quién va." "Ah, pero parece que nadie quiere ir, eh. ¿Puedo ir yo?" "Bueno, dale, a las seis menos cuarto en la puerta de la Suizo." "Dale, listo."

A la hora pautada me encontraba en la mismísima puerta. Pasaron cerca de 20 minutos hasta que vi aquel legendario auto rojo (no sé nada de autos, no pregunten el modelo ni la marca). Se bajó Richard y emprendimos viaje hacia la sala de operaciones. Una vez que llegamos, nos "disfrazamos" de médicos y entramos... [Omitiré el relato acerca del trámite operacional por considerarlo fútil]. Cuando nos estábamos por ir, la amable, aunque semirompebolas enfermera ayudante, nos invitó a pasar a tomar algo al mini bar de al lado. Luego de un checkpoint por los vestuarios, donde me deshice del barbijo y el gorrito, el hambriento Richard vociferó: "¿Dónde está ese lugar que nos prometieron?" (zambranizator included). Entramos y nos servimos una seven up de la heladerita y dos sandwiches prefabricados de jamón y queso en pan árabe. Volvimos a los vestuarios a cambiarnos definitivamente y Zambrano se acordó de sacar a tiempo el fajo de billetes (argentos y verdes) del bolsillo de la camisa de enfermero. Acto seguido, le pagó a un colega allí presente una deuda pendiente. Una vez que se la entregó, su colega se puso a contar los billetes, a lo que el profesor estalló: "¿Qué hacés contando los billetes, hijo de re mil putas?" (z. i.). Nos retiramos de la clínica y cuando Ricardo se dispuso a encontrar su auto, se dio cuenta de que lo había llevado la grúa (flor de bolú, ¿a quién se le ocurre estacionarse a un metro del cordón en Pueyrredón y Santa Fé?).

Aquí finaliza una más de las Fábulas de Zambrano, será hasta la próxima...

"¿Lo hacemos otra vez...?

Vamos Richard!!!!"

PD: obviamente podría haber hecho un post sobre lo que hicimos el sábado pasado, pero no correspondería con la seriedad que caracteriza a este espacio.